LA HISTORIA DEL VOLEYBOL



IA DEL VOLEIBOL EN EL PERÚ


La primera vez que recuerdo haber vivido la emoción del vóleibol fue cuando vi el partido entre Perú y Alemania Democrática en el Mundial del ‘86. Fue tan excitante, que desde ese momento comenzó una afición por este deporte. Mi propósito inicial al comenzar este relato, fue el de crear un tributo al equipo peruano de los ‘80s que le dio a nuestro país tantos triunfos y alegrías. Me parecía injustado que nadie le contase a Uds. y al mundo la historia de aquellas dos maravillosas generaciones de jugadoras, Debo poner en claro que este relato presenta la historia del vóleibol peruano desde mi punto de vista, y que, por limitaciones cronológicas, tal vez no explique muy bien los inicios de esta gran historia. Gracias a ella y a mi familia por infundirme con ese patriotismo deportivo desde chico, he obtenido el suficiente contexto como para narrarles a ustedes la increíble historia de un grupo de mujeres perseverantes, corajudas y solidarias que le dieron a un país pobre como el Perú muchos motivos para sonreír.
EL VOLEIBOL ANTES DE SEÚL
LA ERA "AKIRA"
Los ochentas fueron, sin duda, la época de oro del vóleibol peruano. Pero antes de este apogeo hubieron grandes momentos con grandes nombres: Lucha Fuentes, Pilancho Jiménez, Norma Velarde, Irma Cordero, Meche González, etc. Aunque yo nunca las vi jugar, por los comentarios de la generación anterior a la mía tengo entendido que ellas llevaron al vóley más allá de un pasatiempo de barrio, y lo convirtieron en un deporte de destaque nacional, principalmente debido a dos nombres:
Akira Kato, el japonés que hizo grande al vóleibol en el Perú. Con algunas de sus jugadoras entabló fuertes amistades que duraron hasta el día de su muerte en Lima, en marzo de 1982.
LA ERA "MAMBO"
El Perú entero sintió el fin de una era cuando murió Akira Kato en 1982. Pero afortunadamente, una nueva etapa ya había comenzado con la asignación del surcoreano Man Bok Park como entrenador de la selección peruana. “Mambo “como se le llegó a conocer en el Perú completó el camino hacia la grandeza internacional, comenzando por el ámbito continental donde el Perú dominó por casi toda la década de los ‘80s.
Mundial Juvenil México '81
En 1981 se llevó a cabo el segundo Mundial Juvenil en México. Estas competiciones internacionales eran valiosas porque brindaban fogueo a las jugadoras a temprana edad. Mambo mandó a un joven equipo que sorprendió y obtuvo la medalla de plata, perdiendo 3-1 contra Corea del Sur en la final. De este jovencísimo equipo subcampeón juvenil mundial salió la base de la generación que triunfaría a nivel mayores hasta fines de los ‘80s: **Cecilia Tait**, **Gina Torrealva**, Raquel Chumpitaz, **Denisse Fajardo**, **Natalia Málaga** y **Rosa García**.
IX Mundial de Mayores Perú '82
Mambo rápidamente incorporó a estas energéticas juveniles a la selección de mayores que él dirigía, y ¿qué mejor ocasión para mostrar sus logros que en el mundial de mayores que se llevó a cabo en el Perú en 1982? Complementado por las experimentadas, Aurora Heredia, Ana Cecilia Carrillo, Cecilia del Risco, Carmen Pimentel y Silvia León, el equipo peruano utilizó la vitalidad de sus subcampeonas juveniles para lograr una fórmula eficaz. Juntas, lograron una de las derrotas más importantes de esta historia: 3 a 0 sobre los Estados Unidos en la semifinal, algo que nadie se esperó. Con ello, Perú obtuvo el pase a la final del campeonato en su propia casa. Y a pesar de perder por un contundente 3 a 0 ante un brillante equipo chino liderado por la fabulosa **Lang Ping**, llegar a esa final fue como ganar El podio al final del campeonato: China en primer y Perú en segundo lugar. Un resultado sorpresivo que dejó contentos a ambos países. (En tercer lugar quedaron los EEUU. Luego nombraron a las mejores jugadoras del campeonato: la china Lang PIng y la peruana Cecilia Tait. ¡Fue un doble honor para el Perú!

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El sexteto que se coronó subcampeón mundial en su propia casa: Cecilia del Risco (6), Cecilia Tait (7), Raquel Chumpitaz (4), Gina Torrealva (11), Aurora Heredia (10) y Denisse Fajardo (9). Fue una hazaña de esas que nadie se esperaba... campeonato en sí. El coliseo Amauta en Lima fue un pandemonio de alegría, coronando a dos equipos contentos con los resultados obtenidos (como se evidenció en esa histórica foto tomada después del partido).
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·ANECDOTA: Una de las noches del mundial, las jugadoras peruanas decidieron recurrir a lo sobrenatural para saber cuál sería el resultado en las cuartas-de-final ante el equipo de Japón, pues si ganaban irían a la semifinal ante los EEUU. La capitana Anacé Carrillo utilizó un tablero de ouija para llamar al espíritu del recientemente fallecido Akira Kato. El tablero indicó que sí, efectivamente el Perú le ganaría a ambos equipos rumbo a la gran final. Las peruanas no lo creyeron, e inclusive estaban listas para perder contra Japón e ir rumbo a Trujillo para jugar el partido por el quinto puesto… ¡Gracias Akira! * [Gracias a Gina Torrealva por esta anécdota.]


La histórica foto al final del partido... ¡qué diferencia a los partidos de hoy en día entre Brasil y Cuba!
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XXII Juegos Olímpicos Los Ángeles '84
La siguiente meta para la selección peruana fue obtener medalla en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles ‘84. Para entonces, Mambo ya había incorporado a varias jugadoras nuevas: Rosa como la nueva armadora, Natalia Málaga asumiendo una posición titular, Sonia Heredia (hermana de Aurora) y una jovencísima Gabriela Pérez del Solar, que en aquel entonces era altísima pero aún verde a los quince años. El resultado de estas olimpiadas fue un tibio cuarto puesto para el Perú, que perdió la medalla de bronce ante Japón.
El ámbito continental
Mientras el Perú crecía a nivel mundial, las eternas adversarias continentales siempre fueron las brasileras. Perú ganó todos los campeonatos sudamericanos contra Brasil en los ‘80s (sumando a un total de 12 títulos, contando el del ‘93). No hay que quitarle mérito a Brasil, pues con un estilo similar de fuerza y velocidad combinada, siempre fue digno rival.
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Un partido entre China y Perú en la Copa del Mundo en Japón 85. Yang Xilan le arma una bola a Liang Yan, con Sonia Heredia y Rosa García alistándose para bloquear.
X Mundial de Mayores Checoslovaquia '86
En 1986, Perú asistió al Mundial de Checoslovaquia con ganas de borrar el sabor de Los Ángeles. Para entonces, Mambo ya había incorporado a Gaby Pérez del Solar al equipo. Con su elevada estatura ella se convirtió en un arma esencial en la red, formando un dúo imparable con Rosa García. Parecía una conexión por telepatía la que tenían ellas, pues de cualquier ángulo, a cualquier altura y en los momentos más inesperados Rosa le levantaba bolas rápidas a Gaby que nadie podía defender. Pronto el bloqueo adversario acostumbró a tener siempre a una jugadora subiendo con Gaby, con lo cual las atacantes de puntas tuvieron más ángulos libres por donde efectuar sus ataques.
En Checoslovaquia ‘86, Perú le ganó a Alemania Federal, Brasil, Corea del Sur, Bulgaria y al equipo anfitrión, perdiendo sólo ante Cuba por 3 a 2. Perú obtuvo pase a la semifinal contra la gran máquina china, mientras Cuba y Alemania Democrática (DDR) se enfrentaron en la otra. Esa semifinal la comenzó Perú de manera brillante, con Gaby atacando impecablemente por el medio y con Denisse y Cecilia imparables por las puntas. El set fue bien reñido, llegando a 14-14, 15-15, 16-16. Perú demostró gran valentía en este set (probablemente uno de los mejores sets jugados por esta selección). La diferencia la puso China, que sí logró los puntos cruciales en los momentos debidos. Recuerdo que en una oportunidad, Cecilia pudo obtener el set-point cuando Rosa le levantó una bola mediana de espaldas que ella reventó con su brazo zurdo. Lamentablemente para las peruanas, la fabulosa defensa de Zheng Meizhu impidió que la bola tocara campo chino. Gracias a esa jugada espectacular, China recuperó la bola y luego hizo dos puntos para cerrar el set en 18-16. Fue tan desalentador para las peruanas perder ese primer set que en los dos siguientes sets Perú se desvaneció por completo, dándole a China un pase fácil a la final contra Cuba.
Un poco desanimadas llegaron al partido por la medalla de bronce ante un fuerte equipo de la DDR. Las peruanas se veían tiesas y privadas de su típico espíritu luchador. Perdieron el primer set cuando un mate de la alemana Ute Oldenburg pegó en el bloqueo peruano, rebotó en la cara de la alemana, y cruzó la red para caer en campo peruano. La suerte de Alemania fue como sal en la herida, pero así también se ganan puntos en los deportes... En el segundo set, la DDR parecía distanciarse hacia la victoria; las alemanas llegaron a 9-2 cuando Mambo pidió tiempo-¡y qué les habrá dicho porque regresaron a la cancha transformadas! Poco a poco, las peruanas se concentraron y lograron desbaratar al equipo alemán. Gaby y Rosa reanudaron su conexión milagrosa y prácticamente rescataron al equipo de un consecutivo cuarto lugar. Nunca olvidaré sentir cómo el Perú se iba despertando con cada mate de Gaby; al final del cuarto set uno ya sentía venir la victoria, además que en aquellos tiempos, América Televisión ponía la famosa canción de “manos peruanas, gloriosas se elevan y ¡punto!” con banderas en el trasfondo mientras se escuchaban a las suplentes gritando de emoción... ¡era todo un espectáculo!
Fue importante ganar esa medalla de bronce, el Perú logró clasificarse entre los cuatro mejores equipos del planeta. (China campeonó, Cuba ganó la medalla de plata, y la DDR quedó en 4to lugar.)
1987: el mejor resultado a nivel internacional
La Copa Japón (torneo similar a la Copa del Mundo) se llevó a cabo con el sistema experimental del “rally-point”, jugándose a 30 con dos puntos de diferencia. El resultado no fue muy prometedor, pues los sets se alargaron demasiado. No fue hasta 1989 que el rally-point sería implementado para el quinto set solamente, y en 1999 para todo el partido.
En este torneo, Perú enfrentó a las campeonas mundiales chinas que estrenaban a una nueva jugadora central, **Li** Yueming y terminaron ganándoles a las asiáticas en 5 sets. Esta victoria sobre el mejor equipo del mundo sirvió para alentar enormemente a las peruanas. Luego le ganaron a Japón, que contaba con la fabulosa levantadora Kumi Nakada organizando una típica ofensiva japonesa rapidísima. Tras jugar otros partidos, Perú llegó al partido definitorio ante la URSS y sus poderosas atacantes Irina Smirnova y Valentina Oguienko. Con un triunfo, Perú se aseguraría el primer puesto en este torneo de gran importancia. Y así fue, con una victoria por 3 sets a 1 que le dio al Perú su primer título internacional venciendo a los mejores equipos del mundo (a excepción de Cuba que no asistió). Sin embargo, aún cuando la victoria ya era peruana aún quedaba un partido más por jugarse ante los EEUU, que había dicho que si bien Perú era el campeón de la Copa Japón no se llevaría la copa invicta. En cinco sets, el Perú venció y se quedó con la última palabra en el asunto, anunciándole al mundo que iba a luchar duro por el oro en las Olimpiadas de Seúl.
En los meses anteriores a las olimpiadas, el equipo peruano asistió a dos campeonatos en Europa Oriental: la Copa Chivilín en la URSS y la Copa Liberación en Checoslovaquia. Ambos campeonatos los ganó la URSS, indicándole al Perú que las soviéticas también iban con todo hacia la medalla de oro. A pesar del sistema ofensivo más simple y menos creativo que usaban las soviéticas, el resultado era increíblemente efectivo por su fuerza y altura. Manteniendo a este rival en mente, Perú partió hacia Seúl con las más altas esperanzas.
XXIII Juegos Olímpicos Seúl '88
El Perú estrenó su campaña olímpica frente a un equipo brasilero que estaba incorporando a varias de sus campeonas mundiales juveniles de 1987 (una jovencísima Fernanda Venturini, Márcia Fu y Ana Moser, entre otras). Fue una victoria fácil para el Perú por 3 sets a 0, aunque el partido no mostró lo mejor de estos equipos.
El segundo rival fue la poderosa escuadra china, que ya contaba con Li Yueming como componente sólido del sistema ofensivo. El partido fue buenísimo. Luego de dividirse los primeros cuatro sets, se jugó el quinto—que en esos tiempos aún no era rally-point en una muestra excepcional de vóley al más alto nivel. China jugó impecablemente hasta el punto 14 y ahí se atascó. Perú estaba en 9 cuando China llegó a su primer match-point, y poco a poco comenzó a remontar, 10, 11, luego 12... Cuando empataron en 14 ya se veía venir la victoria. La armadora china **Yang Xilan** se veía nerviosa, Hou Yuzhu les pedía calma a sus compañeras, y mayormente fueron Jiang Ying y Wu Dan quienes mantuvieron a China con las esperanzas de cerrar el partido. Pero fue Gina la que consiguió el punto 15 antes que las chinas. Tras celebrar con sus compañeras, ella se volteó y rezó con las manos juntas y los ojos cerrados para que el Perú obtuviera el tan ansiado match-point. Esta imagen de Gina se me grabó en la memoria, pues dijo mucho sobre nuestro país, sobre este equipo y sobre nuestra fe en ellas. La plegaria se cumplió cuando Rosa y Cenaida bloquearon a Wu Dan. La bola hizo una parábola alta y perfecta que cayó al fondo de la cancha china, donde ni los esfuerzos admirables de Jiang Ying pudieron llegar. Ese fue uno de los momentos más increíbles de esta historia.Fue uno de los momentos más increíbles de esta historia.
Luego de la hazaña sobre China, Perú entró al partido contra los EEUU con demasiada confianza. De repente las peruanas se despertaron y vieron el puntaje alto y claro en el tablero: USA 2 - PER 0. Las estaunidenses sorprendieron con una solidez que Perú había subestimado, con Masakayan, Kemner y Kim Oden liderando la ofensiva. Pero en el tercer set, "las chicas se pusieron las pilas" (como decimos en el Perú) y voltearon el partido en 5 sets. Con eso, Perú consiguió el primer puesto en su grupo para así enfrentar a Japón en la semifinal.
Hubo otra gran sorpresa que marcó a estos vibrantes juegos olímpicos: la semifinal entre la URSS y China. Muchos pensaron que sería un partidazo, pero la noticia bomba de que el equipo soviético prácticamente había aniquilado a las chinas por 3 a 0 (¡con un parcial de 15 a 0!) asombró a todos. La caída china se vio como una combinación de la pérdida de confianza que sufrió China en la derrota ante Perú y del juego impecable de la URSS. Con esto, las soviéticas mandaron la señal de que no serían adversarias nada fáciles en la final.
La semifinal contra Japón también fue un partido inolvidable. En los primeros dos sets Perú llevó cómodamente la rienda del partido. Inclusive hubo un momento cómico en el segundo set cuando la jugadora japonesa Ichiko Satoh tumbó a su entrenador con banca y todo al tratar de recuperar una bola. Ambos equipos, el público y hasta los árbitros se reían. Con dos sets ganados, todo parecía indicar que esta semifinal también terminaría en 3 a 0... pero no, Japón se despertó en el tercer set, mostrando lo mejor de su juego en tal repentino resurgir que las peruanas se quedaron aturdidas del asombro. Kumi Nakada le armaba maravillas a la jovencita Mótoko Obayashi y a la experimentada Norie Hiro. La defensa japonesa recogía todo, y en varias oportunidades "sellaron" a Cecilia, cosa que no había sucedido a menudo antes de eso. Gaby desapareció por el centro, y a la ausencia de un ataque central Rosa sólo le levantó a las jugadoras de esquina. Denisse, que estuvo imparable en los dos primeros sets, anduvo muy marcada por el bloqueo japonés. Parecía un partido completamente distinto, y cuando Japón ganó el cuarto set las peruanas suspiraron profundamente pensando ¿OTRA VEZ estamos a las puertas de un quinto set?”
Claro está que estos partidos no defraudaron a la afición peruana, pues si lo que querían era emoción la obtuvieron. El quinto set comenzó con Japón disparándose a 4-0 en menos de dos minutos. Mambo, viendo a Gina con total cara de preocupación pidió tiempo. La siempre calmada y calculadora Denisse trató de alentar a sus compañeras pero se necesitaba la voz firme de Mambo para devolverle el ritmo al equipo. Sea lo que el coreano les haya dicho a sus jugadoras, las peruanas regresaron a la cancha más tranquilas y emparejaron el partido en 13. Con una actuación brillante de Cenaida Uribe, las peruanas ganaron el set por 15 a 13. ¡Qué susto nos dieron! Sí, llegamos a la final olímpica, pero ¿cuántos paros cardíacos habrán ocurrido en el camino...?
Fue tal la alegría al ganarle a Japón, que creo que el país entero no trabajó ese día. Esa debe haber sido la mañana más feliz que el Perú haya vivido en bastante tiempo, pues se había asegurado nada menos que la medalla de plata en los Juegos Olímpicos.
Y llegó la hora de la gran final: Perú-URSS. Eran las 4 de la madrugada y todo el Perú estaba despierto y enchufado para ver este partido entre dos equipos tan diferentes. Uno era un equipo de baja estatura con excelente defensa, garra y corazón; el otro un equipo físicamente fuerte, una marcada diferencia. Mambo era un coreano calmado, calculador, que le transmitía confianza a sus jugadoras con un aire de paciencia. Claro, a veces se molestaba y ponía a su equipo en orden con un grito. Pero nada como el entrenador soviético, Nikolai Karpol que aún sigue entrenando a la selección rusa era de otro estilo: gritón, exigente, casi inhumano. Tenía una expresión en los ojos que advertía: "¡Si no ganan este partido las destierro a todas a Siberia!" Algo por el estilo.
¿Cuál de los dos equipos entró al partido más nervioso que el otro? Todos suponían que las peruanas estarían nerviosas, pero fueron las soviéticas las que comenzaron el juego tiesas y cometiendo errores. Aunque la URSS puso resistencia, Perú ganó los dos primeros sets como de encanto. En el tercero, Perú subió a 12-6 y todo parecía indicar que el oro sería nuestro. ¿Qué eran tres puntitos cuando las soviéticas no estaban jugando a su nivel? Pero para que vean lo impredecible que es la vida y lo maravilloso que es este deporte, dirían los soviéticos fue en ese fatídico 12-6 que Karpol pidió tiempo. Y de nuevo la pregunta: ¿qué diablos les habrá dicho a sus jugadoras para hacerlas reaccionar? Sea lo que les haya dicho, y en especial a la pobre Irina Parjomchuk que recibió la mayoría de los gritos, las soviéticas recuperaron el tercer y cuarto set, y forzaron al Perú a jugar el cuarto consecutivo quinto set de este torneo. ¡Vaya campaña olímpica la peruana!
El país entero estuvo con el corazón en la boca mientras ambos equipos batallaban por el oro olímpico. Aunque la URSS subió a 6-0 en el comienzo, el Perú niveló el partido y luego llegaron a 14 iguales, luego a 15. Pero el destino hizo de las suyas lo que quiso y la URSS se llevó la victoria por 17 a 15. Dijeron que tal fue el desgaste físico y mental de las jugadoras soviéticas que tuvieron que llevarse a algunas en camillas (me imagino que la Parjomchuk fue una de ellas). El desgaste para las peruanas también fue intenso: 3 sets contra Brasil, y 5 sets contra cuatro adversarios distintos 23 en total. Cuántas lágrimas se derramaron en el Perú esa madrugada de setiembre. Ver a nuestras jugadoras en el podio del segundo puesto, cuando habían arañado el oro fue tan doloroso... Algunas lloraron al recibir sus medallas, otras estaban atónitas. En vez de ser un momento de gloria, fue un momento amargo y triste.
El Perú, con todos sus problemas tercermundistas económicos y sociales la corrupción, el terrorismo, la extrema pobreza, y el pesimismo que lo acompañó todo se desahogó con este equipo. Y aunque se “perdió” la medalla de oro, pronto el país se sobrepuso y recibió a las subcampeonas olímpicas como heroínas nacionales. (En comparación, la bienvenida a las campeonas olímpicas soviéticas en su propio país no fue tan emotiva.) Todas las jugadoras, Mambo y el programa que las apoyó todo ese tiempo, fueron dignos ejemplos de lo que se puede lograr aún en condiciones limitadas con bastante esfuerzo y voluntad. Seúl marcó un hito en la historia del Perú, pues fue una experiencia colectiva que enorgulleció al país en un momento crítico de su historia. Lamentablemente, Seúl cerró una gran era para el vóleibol peruano, pues después de eso no se pudo volver al mismo nivel de grandeza internacional. !VIVA EL PERÚ!